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4 mayo, 2017 / bteamCuando el fracaso en Silicon Valley sí es un problema

Por mucho que nos encante la idea romántica de que una de las empresas tecnológicas más importantes de todos los tiempos, Apple, fue creada un garaje, lo cierto es que hoy en día la invasión de startups tecnológicas nace en Silicon Valley fruto de rondas de financiación millonarias.

Esto no es un capricho, el 75% de las startups creadas en Silicon Valley fracasa, y según un análisis de CBS Insights, el 70% de estas había recaudado menos de 5 millones en el tiempo que había funcionado.

De todos modos, la propia historia de Apple nos enseña que en California nada está perdido; un fracaso no significa la derrota, sino la oportunidad de volver a levantarse. El lema ‘Fail fast, fail often’ está muy inculcado, y los fondos de capital riesgo no dudan en invertir en empresas o creadores que ya hayan fracasado alguna vez. Tal es la buena disposición a crecer de las cenizas cual Ave Fénix, que existe incluso The Failcon, un ciclo de conferencias alrededor del mundo que trata fracasos empresariales con la intención de ayudar a perder el miedo a fracaso a nuevos emprendedores.

Hay muchos casos de conocidos millonarios que en algún momento se enfrentaron al fracaso; célebres son las historias de Drew Houston, creador de Dropbox tras varias intentonas de empresas fallidas, o del mismísimo Steve Jobs.

Sin embargo, hay límites que nosotros, pobres mortales que no reciben rondas de financiación millonarias asiduamente, no podemos entender cómo se pueden alcanzar… En el mismo informe de CBS, se habla de que es muy complicado saber cuándo una startup ha muerto realmente; e incluso hay muchas que no generan beneficio alguno pero siguen arrastrándose en lo que en la jerga del propio valle se denomina ‘the walking dead’.

Quizá nos estemos adelantando, pero en las últimas semanas ha sido muy sonado el caso de una empresa que podría estar en la lista de las startups defenestradas muy pronto. Hablamos de Juicero, una empresa que ha conseguido 120 millones de dólares de financiación para crear uno de los mayores fails que se recuerdan en los últimos años.

Juicero Press PacksBásicamente, se trata de un exprimidor que funciona conectada a internet, generando zumo gracias a unos sobres prensados. A priori, la idea es fácil: no tengo tiempo de hacerme una bebida sana y elaborada, compro las cargas y ya lo tengo. Esta suerte de Nespresso se lanzó al mercado hace un año entre alabanzas a su tecnología punta, y con las declaraciones por parte de la compañía de que con la fuerza de su presión podría levantar dos Teslas.

La sorpresa llega cuando conoces todos los detalles: cuesta 400 dólares (lo bajaron de los 700 iniciales), cada zumo son unos 5 más, cuando los sobres caducan a los pocos días la máquina no funciona con ellos, y lo más sorprendente es que… apretando con las manos se saca incluso más rápido y más zumo.

Fue Bloomberg la que sacó un vídeo en abril y levantó la liebre, preocupando a inversores y provocando las carcajadas de medios de comunicación y espectadores. Sin embargo, unos cuantos inversores se mantienen fieles a la idea, incluido el nuevo CEO, Doug Evans, que lanzó un comunicado diciendo que tenían mucho que aprender pero que seguían creyendo en las bondades de Juicero.

Sólo el tiempo nos dirá si la veremos próximamente en esa lista de startups fallidas, pero lo que está claro es que mucho tienen que cambiar las cosas para que esta vez el fracaso no sea fruto de un mal momento o una mala gestión, sino de una de las ideas más marcianas que se han visto en los últimos años. Una marcianada de 120 millones de dólares, eso sí, lo que entendemos que podría indignar a más de un emprendedor con las ideas claras y sin financiación a mano.

Por cierto: la historia de Jobs y Wozniak en el garaje es mentira.

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